Te voy a romper el orto
Advertencias:
- Vocabulario vulgar.
- Yaoi, relación chicoxchico.
- ArgChi, Latin Hetalia. Manuel y Martín.
- Los personajes pertenecen a sus dueños y/o creadores.
- Capítulo único.
Hoy era un día especial, hoy festejaba San Valentín. Bien, no era amante de la fecha, siempre se le hizo muy "yanki" y comercial. Perooo... cuando uno ya encuentra el amor, esas escusas de que era un día nada que ver con el amor, que en realidad era un día donde los cerdos capitalistas llenaban sus bolsillos y todas esas excusas que se dicen cuando andas solo, desaparecen. Como si una pareja te cambiara la forma de pensar. O quizás no te la cambia y te muestra lo que verdaderamente piensas.
Bien, eso no importaba, ya que el argentino sólo quería darle una sorpresa al chileno. Se había preparado demasiado para este día. El día en que quería oficializar lo que tenía con el país vecino. TODO debía salir bien.
Eso esperaba.
Que no la cague.
Pero era Martín Hernández.
Llamó a Manuel a la mañana, para que fuera a donde un salón de fiesta. Se había gastado unos buenos pesos, era mejor que vaya porque sino lo castraría cuando lo vea. E iba en serio, era capaz de hacerlo si no iba. Porque no iba hacer todo al pedo, no, iba o iba. Era una sentencia.
Ya más calmado, iba viendo los últimos detalles de todo lo que había hecho. Miró los adornos, ok. Miró el escenario, ok. Fue a fijarse las sillas de los invitados, ok. Se fijo los instrumento, ok. Bien, por lo que se veía, todo estaba ok.
Suspiró. Dentro de un ratito iba a llegar sus primos para ayudarles a acomodar todo. Especialmente los instrumento. Los necesitaba más que nada para que les ayudara organizar. Además que iban a ayudar en la sorpresa mayor.
Se fijó el reloj y faltaba cinco minutos para que viniera su enamorado.
— Sebas, vos tocás el bajo. Dani, vos la guitarra — dice el rubio mientras anota todo.
— ¿Y vos qué tocás, Tincho? — pregunta el paraguayo mientras se fijaba su guitarra.
— Yo canto, boludo. ¿Se acuerdan lo que ensayamos?
— Sí, bo'. Pero en serio, ¿a ése le va a gustar esto? Tiene una cara de culo siempre, seguro que te putea — aún tenía pica por lo de la copa América, no se le iba ir fácil el enojo.
— Callate, yoruga, obvio que le va a gustar. Se lo preparé con mucho amour~ — dice poniendo cara de estúpido.
El uruguayo y paraguayo miraron al argentino como si fuera un bicho raro. Lo único que atinaron a decir era que "está hecho un boludo". Mejor fueron a ensayar y poniendo todo de sí para ayudarle a su primo, en total era un familiar. Aunque la familia no se elige, se decían los dos.
Sebas empezó a tocar el bajo, mientras Dani la guitarra. Martín empezó a cantar, afinando lo mejor posible. Sabía cantar, afinaba bastante, aunque su voz no era algo así como lo mejor. Pero al menos zafaba. Los dos primos se miraban, le parecía muy cursi la canción, pero bien... era lo que había. Como se decían, estaba hecho un boludo.
— Esta semana será
la más feliz de toda mi vida.
Será tan inolvidable
que voy a llorar de tanta alegría — cantaba con tantos sentimientos que no podían creerlo.
la más feliz de toda mi vida.
Será tan inolvidable
que voy a llorar de tanta alegría — cantaba con tantos sentimientos que no podían creerlo.
— Bueno, Tincho, ya llega Mano. Así que... ¿por qué carajo invitaste a Arthur y Alfred? — se extrañaba por eso. ¿Qué significaba? ¿Acaso su primo era un pelotudo o qué? El paraguayo no le era de todo su agrado el inglés, aún estaba enojado — . ¿Ha'e mbore? — le reprocha.
— ¿Qué carajo? — se da vuelta y ve al británico.
Listo, su día automáticamente se volvió una mierda. ¿Qué hacía ése ahí? Se bajó del escenario de un salto y fue hacia al pirata ese.
— ¿Quién mierda te invitó? — siempre tan educado.
Arthur iba a contestar, pero alguien lo detuvo.
— Oe, hola, ¿no? — le dice el chileno con el ceño fruncido — . Lo invité yo, tú me dijiste que invitara a quien yo quiera — frunce el ceño.
Ah, lo que le faltaba. ¿Por qué le dijo eso? Bien, ahora que tenía un poco de sentido. El chileno no tenía muchos amigos, eran pocos, y de esos pocos era Inglaterra. Puto.
Puta madre.
La concha de la lora.
La reputísima madre que lo parió.
— Bueno — es lo único que dijo y los hizo sentar a todos enfrente del escenario.
Pero una duda se le vino en mente. ¿Por qué vino el gordo yanki? Creía que se llevaba mal con el chileno. No entendía nada.
Vaya a saber qué onda todo esto.
Vio que después de que llegaron ese trío, entró corriendo un ecuatoriano. Respirando agitado y yendo a sentarse en el primer lugar que encontró. Lo bueno era que había uno al lado de Manu. Todos estaban sentados, Manu en medio de Francisco y Arthur, Alfred sentado al lado de éste.
Lo único que faltaba era Francis, que había sido invitado por Martín. Era quién había ayudado a escribir la letra. ¿Dónde diablos estaba su tío?
Suspiró, mejor empezaba todo de una vez para decirle todo lo que sentía él. Le dijo a sus primos que se posicionaran y él se puso delante del micrófono.
— Bueno, hola a todos, menos al cejón ése — el mencionado le sonrió de mala manera y le mostró el dedo medio — . Hoy con la Mafia del Mate, vamos a cantar una canción que compuse: "Tengo cosas que decirte". Espero que les guste y que Manu entienda lo mucho que lo amo — el chileno sonrió un poco, ahora no le costaba tanto demostrar su amor si llevaban un buen tiempo.
Empezó Daniel tocando, mientras después empezaba Sebastián. Recordaba el de anteojos que le ayudaba un poco en la voz, así no quedaba tan solo Martín. Mientras que el castaño le hacía los coros.
—Esta semana será
la más feliz de toda mi vida —empieza cantando lento Martín.
la más feliz de toda mi vida —empieza cantando lento Martín.
—Será tan inolvidable
que voy a llorar de tanta alegría — cantaba un poco más rápido el uruguayo.
que voy a llorar de tanta alegría — cantaba un poco más rápido el uruguayo.
—Mi amor, sé que vas a ser
en todas las cosas siempre el primero.
Despacio te vas a ir abriendo
como hacen las flores en la primavera —cantaban tanto el argentino como el uruguayo. Mientras Dani le hacía el coro.
en todas las cosas siempre el primero.
Despacio te vas a ir abriendo
como hacen las flores en la primavera —cantaban tanto el argentino como el uruguayo. Mientras Dani le hacía el coro.
El chileno sonreía como quinciañera enamorada, no se imaginaba algo así, tan bien preparado. Debía admitir que a pesar de lo cursi de la letra, le parecía encantadora.
— Y entonces llegado el momento
sabrás todo lo que yo siento,
mis sueños yo pienso contarte
y cuál es la forma correcta de amarte —le había agregado un poco más de ritmo. Aunque el argentino queda perdido al ver cierta manito de cierto amante del té posada en los muslos de su interesado en el amor.
sabrás todo lo que yo siento,
mis sueños yo pienso contarte
y cuál es la forma correcta de amarte —le había agregado un poco más de ritmo. Aunque el argentino queda perdido al ver cierta manito de cierto amante del té posada en los muslos de su interesado en el amor.
Hijo de puta.
Conchudo de mierda.
Pelotudo.
Y un montón de insultos más salía de la mente del rubio. Pero prefería calmarse y no armar ningún lío. Se trataba de hoy demostrar el amor al chileno. Ja, un poco más y lo va a mandar a la mierda.
—Y voy a decirte al oído
las cosas más lindas que hayas escuchado —y ahí se notaba un poco más su enojo. Ya su voz no era nada dulce. De seguro mata a alguien.
las cosas más lindas que hayas escuchado —y ahí se notaba un poco más su enojo. Ya su voz no era nada dulce. De seguro mata a alguien.
—Quiero sentir que estoy vivo —vio la sonrisa maliciosa del inglés, como si lo provocara.
Lo estaba provocando.
Martín sólo suspiró y siguió.
Bien, terminaba una estrofa más y venía la parte romántica. O eso calculaba.
—... y hacerte el amor como un desesperado —empezaba a derrapar un poco.
Manu se sonrojó por eso, no se imaginó eso en la letra de la canción. Bien, igual era Martín, todo era posible.
Sólo se escuchaba el instrumental. Algo andaba mal. Se suponía que venía la parte más rosa. Los dos primos se miraron, sin saber qué hacer. Ellos sólo tocaban, esperando que Martín cantara algo.
Sólo veía lo rojo que estaba.
Oh, mierda.
Martín dirigió la mirada al inglés otra vez, que este le hacía gesto un poco pasados, claro, sin que nadie lo notara. En una de esa alzó la ceja y tocó más la piernas del chileno disimuladamente.
Manu no se daba cuenta.
Alfred sólo tenía una hamburguesa en la boca.
Francisco sólo disfrutaba del show.
Dani y Sebas sólo se miraban mientras tocaban.
Y Arthur... sólo quería ver el mundo arder.
Ya cuando Martín no daba más, una vena se hinchó y empezó a cantar con toda la bronca.
—TE VOY A ROMPER EL ORTO,
TE VOY A ROMPER EL ORTO,
Y DE TANTO TREKE TREKE
TE VA A SALIR HUMO DEL OJETE.
TE VOY A ROMPER EL ORTO,
Y DE TANTO TREKE TREKE
TE VA A SALIR HUMO DEL OJETE.
Todos quedaron sorprendido, nunca se imaginaron que cantara algo así.
—TE VOY A ROMPER EL ORTO,
TE VOY A ROMPER EL ORTO,
Y CUANDO VOS LO DISPONGAS
TE VAS A COMER ESTA FLOR DE PORONGA.
TE VOY A ROMPER EL ORTO,
Y CUANDO VOS LO DISPONGAS
TE VAS A COMER ESTA FLOR DE PORONGA.
Los primos sólo siguieron tocando, aunque por dentro se cagaban de risa. Sabía que su primo mayor iba a ser brutalmente golpeado.
—TE VOY A ROMPER EL ORTO,
TE VOY A ROMPER EL ORTO,
Y DE TANTO TREKE TREKE
TE VA A SALIR HUMO DEL OJETE.
TE VOY A ROMPER EL ORTO,
Y DE TANTO TREKE TREKE
TE VA A SALIR HUMO DEL OJETE.
El inglés reía internamente al saber que le ganó esa jugarreta al argentino. Seguro que lo iba a ver muerto en poco segundo.
—TE VOY A ROMPER EL ORTO,
TE VOY A ROMPER EL ORTO,
Y CUANDO VOS LO DISPONGAS
TE VAS A COMER ESTA FLOR DE PORONGA.
TE VOY A ROMPER EL ORTO,
Y CUANDO VOS LO DISPONGAS
TE VAS A COMER ESTA FLOR DE PORONGA.
Se notaba un aura oscura en todo el salón cuando Martín terminó de cantar. Miraban todo a Manu, el rubio estaba más que muerto. El argentino ni se había dado cuenta de lo que había cantado, sólo había había actuado de puro impulsivo que era. Sin darse cuenta, había firmado su acta de muerte.
—Nos dejan a sola, gente —dice el chileno con un tic nervioso en la ceja izquierda.
Todos salieron. TODOS, sin excepción salieron volando de ahí.
—Oh, Martín — se acercó de forma peligrosa. El argentino transpiraba de manera nerviosa —. ¿Hoy te dije que te quiero?
El rubio iba a responder, pero no pudo.
Sólo se escuchó un montón de ruido de golpes. Y un gran grito de dolor de parte del argentino.
Sus dos primitos ya planeaban su velorio.
.
.
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Francis iba corriendo, sabía que llegaba como dos horas tarde, pero no le importaba. Iba a complirle a su sobrino como fuera.
Ya cuando ya llegó, notó que no había nadie. Suspiró triste, se sentía mal de fallarle a su sobrino.
—Désolé, Martín — entró sin más, al menos iba a limpiar el lío que había.
Estando ya dentro, pegó un grito de susto al ver a su sobrino preferido lleno de chinchones.
— Ahh, tío, la próxima... decime que le regale un osito a Manu.
No tenía idea de lo que había hecho el menor, pero seguro había sido su culpa.
La próxima le iba evitar dar cualquier consejo.
Fin~

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